Rompe tu alambre de púas

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Te invito a que hagamos un ejercicio mental. Imagínate en un pequeño lugar en el campo. Es tuyo, con mucho esfuerzo te compraste una parcela de agrado. No tiene todas las cosas que te gustaría, sería ideal que fuera más grande ya que algunas cosas se están amontonando, pero bueno no estamos para quejarnos, igual sirve.

Ahora agreguémosle que esta parcela simboliza tu vida. Con eso, sentado en unamecedora al medio del predio, piensas: “Bueno, es lo que hay”. Aunque podría ser más bonita, más espaciosa. Tienes muchas cosas acumuladas en bodegas, te da pereza botarlas porque ni sabes cuáles son, pero confías que las encontrarás cuando las necesites.

También notas que la parcela está cercada con alambres de púas. No sabes bien quién los puso, pero están. Ni siquiera se te ha ocurrido cuestionar aquello y tampoco sabes para qué se delimitó. Pero al mirar más allá, ves un campo hermoso, gigante y mucho mejor a todo lo que has tenido en tu vida, sin límites ni fronteras.

Allá afuera están las oportunidades y lo que deseas, ya lo sabes. El aumento de sueldo que mereces, el emprendimiento que siempre has soñado, el viaje aplazado, el buen cliente que se te escapa, tus músculos tonificados, el libro que hace años quieres escribir, el hijo que no te atreves a tener, la maratón que quieres correr, la decisión que aún no tomas y todo eso que ronda hace mucho tiempo en tu cabeza. Te levantas ilusionado de la mecedora, feliz de poder tocarlo, aunque sea un poco, sentir la textura de esas cosas que quieres, pero…auch!! acabas de sangrar, porque te pinchaste con el alambre de púas.

Retrocedes asustado. No entiendes quién puso ese alambre que te aleja de lo que quieres. Vuelves a tu mecedora, mejor no moverse. ¿O sí? ¿Valdrá la pena? A lo mejor puedes abrirlo, pero ¿Donde dejaste el alicate para cortar el alambre? Quién sabe, está todo desordenado acá. No quieres levantarte a buscarlo.

Acércate al alambre sin miedo ¿Qué ves? Se ve gente conocida, familiares, te ves a ti mismo, todos hablan. Acerca el oído y escucha el susurro de tu pasado y presente: “Este niño es desordenado” “nunca fue lumbrera” “no hagas enojar a los adultos” “no te metas en problemas” “cuidado con lo que haces” “¿y si te va mal?” “tú tienes la culpa” “es muy arriesgado” “estoy cómodo” “eres cobarde” “te voy a pegar” “qué dirá tu familia” “tengo miedo” “no me atrevo” “necesito mi cheque a fin de mes” “no tengo edad para hacerlo” “el jefe se va a enojar” “no le falles a la empresa” “soy demasiado joven” “ya no estoy para estos trotes” “me va a decir que no”

¿Ahora entiendes por qué no quieres cortar el alambre? Porque es grueso, filudo y no sabes si cuentas la herramienta para hacerlo ¿Sabes quién puso las púas? Tú y tus experiencias, que te han delimitado sin haberlo notado, pero ahora cuando quieres expandirte crees que es mejor quedarse en la mecedora ¿O no?

Te propongo algo y disculpa la frase directa: Levanta tu culo gordo y anda a buscar ese alicate ahora. Me da lo mismo cuanto te demores, planifica algo! Revuelve, cánsate, transpira, cachurea entre toda esa montonera de cosas, levanta cajas, vuelve a ponerlas, revisa los cajones, abre, cierra, sigue al otro día, sigue la otra semana, no pares, uno dos tres meses, estás cansado, ganas de llorar, te arrepientes, quieres mandar al carajo todo, sientes que estás volviéndote loco. Tus amigos y familia desde sus propias mecedoras te miran y sienten compasión por ti.

Tienes las manos heridas, cansadas y con ganas de volver a tu tranquilidad que extrañas. Pero no. Esto ya se hizo personal, no te la va a ganar. Ya llegaste hasta acá, sería un error retroceder. Sientes que hace mucho tiempono te la jugabas por ti mismo con tanta locura y pasión. Aunque es arriesgado, nada es seguro.

Hasta que de repente, lo encuentras. Allá al fondo en una bodega sucia y con mal olor, que ya a estas alturas da lo mismo. Tienes en tus manos el puto alicate que por fin cortará el alambre de púas mental que tanto te limita y no te deja crecer hace años, pero que nunca habías notado.

Te acercas, pero punto de hacerlo, te miras en un espejo y notas que estás más delgado, el culo volvió a la normalidad, pero sigues muy sucio, cansado, con algunas canas, arrugas, te falta un poco el aliento. Pero también estás tonificado, liviano, eres una mejor versión de ti mismo, sientes que podrías hacerlo de nuevo y mejor aún. Te sorprende todo lo que tuviste que hacer, jamás lo hubieras pensado de ti, pero ahora sabes que estás para desafíos mayores.

Dale, córtalo, vuela y saborea el premio, que te lo has ganado.

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