Siete meses cesante – Cap 03 “Proceso de empleabilidad”

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Siete meses cesante

Capítulo 3: Proceso de empleabilidad

El cesante es alguien que tiene tiempo, así que es una oportunidad para ocuparlo en forma correcta. Como el dinero siempre apremia, abrí excel y desglosé mis gastos. Separé lo accesorio de lo relevante. A mí me gustaba comprarme zapatillas todos los meses, pero corté el gasto de inmediato, sin chistar. Pagar el colegio de los niños y otros no están en discusión, así que planifiqué cómo se venían los gastos para los siguientes meses y que nunca sabrás cuánto durarán.

También descubrí cuáles de mis deudas generaban más intereses y partí pagando por ahí ya que me quedaba algo de dinero. Me deshice de esas primero. Tenemos una carga importante de deudas en Chile, que se pueden solventar mes a mes con los sueldos y amortizarlas de a poco, pero cuando no estás generando, tienes que partir por ahí. Revisa tu seguro de cesantía y tómalo también.

¿Cómo tienes tu currículum? Si no lo habías pensado y crees que sí, es probable que haya que revisarlo. En mi caso le pedí a un headhunter que lo leyera y me lo “destruyó” porque estaba mal enfocado. Me di cuenta que nunca lo había leído en forma crítica, hasta tenía errores de tipeo que aunque suene imposible, nunca noté. Al final armé un documento que me quedó mucho mejor que el original y me sentí más seguro para enviarlo.

Recuérdalo siempre: tu mente debe estar ocupada. Buscar trabajo debes plantearlo como un gran proyecto, pero no el único. Organicé una rutina para buscar ofertas laborales dentro de la mañana, de 9:00 hrs. a 13:00 hrs. Enfocado, anotando lugares, nombres de personas, enviando proactivamente. No fallé con el horario y fui disciplinado. Luego me detenía y almorzaba en una hora. En la tarde inventé proyectos, aunque no eran rentables, pero daba lo mismo en ese momento, porque me mantenían ocupado. Tienes que refrescar la cabeza y es mejor eso, que reventarte una semana buscando todo el día trabajo porque te afectará en el ánimo. Dosifica disciplinadamente.

Conversa con gente

En esta vida no andamos solos y necesitamos a los demás para alcanzar lo que nos cuesta. Al final a todos en algún momento nos han echado una mano. Yo mismo he ayudado a varios, por lo tanto es hora de levantar la cabeza y con humildad pedir ayuda. Pero también debemos ponerle inteligencia a lo que pidamos,

En este plan de outplacement personal, conversé con un amigo que lo hizo formalmente hace un tiempo. Lo invité a un café y me regaló algunos tips:

  • No mandes tu CV a cualquiera que no te lo haya pedido, sino a gente que realmente lo necesite.
  • Las reuniones de networking son claves, porque te sientas con alguien que sabes que te va a recibir y que está bien conectado. Y tú le dices que estás buscando trabajo, pero no has venido a pedirle a él, sino que necesitas que te ayude a conectar con otros que sí podrían dártelo. De alguna manera le dices “tú para mí eres importante”, apelas a su vanidad, a su ego.
  • No andes con el currículum impreso a todos lados, porque si te lo piden y lo entregas en ese momento, no lo adaptarás al lugar de donde te lo están pidiendo. A mí me pasó y me di cuenta que no tenía un buen curriculum y por eso lo mandé a arreglar.

Estas reuniones con gente clave son muy importantes. Con lo más cercanos (que te aseguro un 99% que no te darán empleo directo) aprovecha de preguntarles sobre ti, qué imagen tienen. Es muy relevante confirmar o descubrir tus características, que te digan lo bueno o malo de ti y estar dispuesto a escuchar completamente.

“Dime con confianza, sin filtro más allá del respeto, lo que te parece que hago bien o mal” para mí fue un punto me abrió la cabeza. Descubrí aspectos que no sabía que otros valoraban de mí que fueron una agradable sorpresa. Confirmé las fortalezas que sí creía que tenía, pero que te lo digan, me elevó los niveles de autoconfianza. Y por supuesto, también me dijeron aspectos que debía mejorar y que normalmente nadie se anima a decirlos, pero que ahora estoy más atento a ellos. Por todos lados fue un gran ejercicio.

El problema es cuando no tienes la red de contactos activa y tienes que comenzar a construirla desde la presión y la angustia. Hazlo desde antes como ejercicio, saluda a la gente, felicítala por el cumpleaños del hijo, porque sale bien en la foto, hay tantas cosas para dar un mensaje positivo. Para él o ella ya subiste un peldaño.

También aprendí a trabajar solo, organizar mi propio tiempo. Me volví maniático de la agenda y a dedicarme una cosa a la vez. Si me siento a almorzar y conversar con alguien, me dedico sólo a eso y dejo de estar pendiente al teléfono, sino haces dos cosas mal. Poner en prioridad lo que realmente está primero.

Descubrí que no necesitamos un equipo de trabajo –jefes o subalternos– para organizarme. Como mi cabeza es esencialmente desordenada recurrí a la web para conocer herramientas de orden y productividad. ¡Hay muchas! Mi día lo parto con Google Calendar y pongo todo, desde el dentista de los niños, mis reuniones, etc. Y en un momento te das cuenta que tienes todo el día ocupado. Si no puedes hacer más, NO hagas nada más.

También es el momento de ofrecerte para hacer cosas. Siempre hay gente que necesita ayuda por muy doméstico que sea. Empieza a prestar manos. ¿Tienes que llevar documentos a algún lado? Yo los llevo, pásame dinero para el transporte y voy sin problemas. El tema es mantenerse ocupado.

Pregúntale a tu familia que tiene pendiente, ¡Ayúdalos! Mira tu casa lo que no está hecho y resuélvelo, es el momento. Nos quedamos sin nana, así que fue la oportunidad para aprender a cocinar, planchar la ropa (descubrí el infierno real, jaja), darme cuenta que barrer el patio es cansador, después el arte de hacer las camas, dejar impecable el baño, cocina, etc.

Las entrevistas de trabajo

Las entrevistas de trabajo comenzaron a llegar y lo hicieron para suerte mía, después del punto de inflexión. Entonces me agarraron en un buen momento, tranquilo emocionalmente, con mucha más claridad.

Necesitas a otros para preparar la entrevistas, que otro te pregunte, hagan el juego de roles. Para eso lo mejor es pedirle a tu pareja o a un amigo que te pregunte lo típico: por qué estás buscando trabajo, tus fortalezas, debilidades, cómo saliste de tu último empleo, entre otros. Ahí descubrí que a veces nos enredamos en las respuestas y hay que afinarlas.

Así que cuando me preguntaban por qué estás buscando trabajo, mi respuesta era clara: Porque el emprendimiento de los dos primeros meses no anduvo bien, porque necesita ganar más dinero, quiero pasar más tiempo ocupado, etc.

Ante eso –lo del emprendimiento– alguien me pidió que le explicara más. Yo sin complicarme dije honestamente: me fue mal, no logré los objetivos que quería. “¿Entonces cuál es la diferencia con este trabajo? ¿Te vas a rendir si no resulta?”. Sabía que me podían preguntar eso y ya tenía clara la respuesta, basada en la realidad, pero practicada el día anterior para no fallar.

“Lo que pasa es que como me despidieron en mi trabajo anterior no tenía plata para aguantar 1 año y medio que es lo que se demora una empresa en salir adelante. Financieramente me pilló la máquina. Esta empresa tiene las espaldas financieras para aguantar un tiempo. La gestión no falló, sino los cierres de negocios que no son antes de 3 meses”. La respuesta le hizo mucho sentido al entrevistador y de hecho me jugó a favor.

En la entrevista fue bueno aprender a manejar el discurso: emprendí, fallé y no pasa nada, te puedes equivocar, estoy activando otros caminos, un plan B, etc. En las empresas grandes pasa lo mismo, si tu plan primario falla, activas el secundario.

Por muy sano y limpio que estés, tampoco quiero engañar a nadie: La ansiedad siempre está presente y debes controlarla. Comencé a cuestionarme qué tiempo era prudente para preguntar sobre los resultados de una entrevista. Ni muy poco, ni mucho obviamente. Al final concluí que una semana era lo adecuado y a nadie presioné más de una vez a la semana. Una vez alguien me comentó si yo estaba apurado y dije “sí, obvio quiero encontrar empleo luego, pero no te quiero atosigar con preguntas”. Su respuesta fue “ah, ok, no te preocupes, no hemos avanzado nada todavía”. Bien.

Uno de los peores errores es que, bajo la presión de encontrar trabajo, te seduzca una oferta que no te haga sentido en tus valores. Y la razón es simple: si de verdad no estás bien, querrás salir a los seis meses. Tuve una entrevista donde después de llevar conversando un rato, me preguntaron “¿Finalmente quieres trabajar aquí?” y mi respuesta la saqué del corazón “quiero trabajar” dije. Noté que a la persona no le gustó la respuesta, él quería que lo adularan un poco y dijera que me moría por trabajar con él. Eso me dio la sensación que no era mi lugar.

También es importante mantener la frialdad en los momentos que aplique. Si vas a una entrevista y el proyecto y las oficinas te encantan, mantén la mente en blanco. Trata de no caer –en ese momento– en externalizar todas tus ganas de quedar ahí porque te enamoraste a primera vista y ya te ves conversando con tus compañeros, liderando un proyecto o coordinando con la secretaria la sala de reuniones. La expectativas te las harás igual, pero mejor procesa lo que estás sintiendo en el estómago, date cuenta. Acepta que quieres quedar ahí, no hay problemas con eso, es natural y esperable. Respira y llama a la calma mental, que siempre jugará en tu favor.

Hasta que después de siete meses, llegó lo que estaba esperando.

Capítulo Final > ¡Al fin!

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