Siete meses cesante – Cap. final “¡Al fin!”

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Siete meses cesante

¡Al fin!

Fui a la última entrevista, luego de largos siete meses y me pasó algo divertido. Estaba en la pelea con 6 candidatos, cada uno con diferentes perfiles. Yo comencé a avanzar y cuando fui a lo último, donde era una prueba de conocimiento, me quedé con la sensación que no había otro segundo contendor y que me estaban probando a mí. Nunca supe si fue cierto o no. Pero si había otro, genial porque le estoy ganado. Y si no, bueno querían que no me sintiera tan seguro y que siguiera hasta al final demostrando todo lo que sabía. ¡Me gustó cómo lo manejaron!

Hasta que no me dijeron “sí, tú eres”, anduve ansioso. ¡Díganme algo por favor! Mantuve firme mi postura de no preguntar antes de una semana. Me contuve y seguí adelante con mi rutina diaria.

Finalmente me llamaron y dijeron que era un “casi sí”. Esos días volvió la ansiedad, como cuando tienes una buena noticia, pero no puedes contársela a nadie. Todos me preguntaban cómo me había ido y yo respondía que era el último seleccionado. “¿Pero quedaste o no?”, insistían. “Casi sí” decía. “¿Qué es eso Andrés?” Y era un momento relajado para bajar la tensión.

Días después me confirmaron. De nuevo volví a estar de vacaciones porque tenía dos semanas libre antes de entrar. Fue un alivio, un relajo. Me iba a la piscina de un estadio todos los día con mi hijo. Finalmente me desconecté de la angustia de no estar trabajando y realmente sorprendido de todo el tiempo que había pasado.

Revisé el closet y noté que tenía que comprarme ropa. Llevaba 6 meses sin ocupar las camisas. Las miré una a una y comencé a desecharlas, boté el 90% de ellas. Se venía un cargo de responsabilidad, de negocios y tengo que andar de punta en blanco. Mi mujer con su sabiduría y honestidad a rajatabla me dijo que yo era experto en comprarme camisas feas y se ofreció a acompañarme. Ok, de verdad fue una tremenda ayuda.

Agradecimientos

Mucha gente me ayudó. A veces no estamos muy preparados para recibir ayuda, es raro lo que estoy diciendo, pero a muchos les cuesta recibir, sienten que sólo ellos pueden ayudar. Mi regla es: si te ayudan, da la gracias y acéptalo.

Ahora con trabajo, ya comencé a agradecer a varios que estuvieron conmigo en estos siete meses. Invitarlos a charlar después del trabajo o un vino de regalo en su oficina. Hubo gente que nunca conocí presencialmente, pero hasta por facebook me recibieron el currículum y tuvieron palabras de apoyo. Estoy seguro que hasta eso ayudó a que tuviera trabajo ahora, lo que me comentaron, lo que dijeron de alguna u otra manera me ayudó a ordenar mi cabeza.

Una vez fui a visitar a un ex cliente. Luego que me escuchara le di las gracias por recibirme y me dijo que no le agradeciera, sino que ahora tenía la posibilidad de demostrar lo buen profesional que era. Otro me contó su historia de cesantía y se lo agradecí mucho. Y hubo uno que decía que no hay que dar gracias porque te ayuden, sino porque puedes ayudar y yo me quedé sorprendido con ese tremendo pedazo de sabiduría. Sólo atiné a decirle ¡Wow, gracias!

Me acerqué a gente que tenía fama de mal genio, de jefe terrible. Pero al conocerlos te das cuenta que son otras personas, muy dulces. Es como cuando vas al oculista, te pone cristales y comienzas a ver mejor de a poco. Ponle más cristales y descubre más allá de lo que proyectan las personas, a veces te encuentras con grandes seres humanos.

Como sufrí lo difícil que es perded el trabajo, también mi actitud cambió: ahora que escucho gente desempleada. Llegó a mis oídos que dos conocidos quedaron sin empleo. Inmediatamente y sin que me lo pidieran, me acordé de un amigo, le pedí si podía recibirlos y los coordiné para que hablaran. Si hoy me piden que reciba a un amigo para hacer networking, respondo absolutamente sí!

Lo último

Cesante aprendí tantas cosas, que para mí el 2015 no fue un año malo, para nada. Fue un año duro, sí, pero malo no. Hay gente que vive de la queja y esa gente es la que hoy me cuesta más aceptar.

Saqué hartas cosas buenas: una buena autoevaluación, buena señal de mi mujer, apoyadora, implacable en sus juicios, pero generosa siempre. Conocí más aún a mis hijos, porque estuve mucho tiempo con ellos sin revisar el celular, algo que nunca había ocurrido y lo disfruté cada minuto.

Nos conocemos en los momentos difíciles, ahí realmente sale nuestro carácter y madurez a flote. Y de paso aprovechamos de conocer a los demás. Mi mensaje a los que están cesantes hoy, les digo que no se rindan, ya saldrá algo. Revisa lo que has hecho en forma crítica, dile a los demás que te hablen de ti, tus fortalezas y debilidades. Es el momento de invertir en tu futuro, alimentándote con buen ánimo y sin perder las esperanzas jamás.

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