¿Cuánto piensas en ti?

El news del Coach


Parece una pregunta obvia, pero no lo es. Déjame contarte una historia, basada en un caso real.

Una chica fue a la primera sesión de un coaching conmigo. No la conocía de antes, así que llegó, nos presentamos y comenzó la conversación.

Ella no tenía muy claro por donde empezar, pero luego de una introducción normal, le pregunté qué tema quería trabajar:

Soy muy buena y responsable en mi trabajo, pero en mi casa no. En la terraza tengo algunas cosas que reparar y están ahí hace mucho tiempo. También parte del baño, tengo que hacerle algunas reparaciones, pero no me animo. Llego cansada del trabajo y hago otras cosas. Así veo como pasa día a día y evito esas tareas.

Ok, pensé yo, trabajaremos temas de productividad personal en la casa, así que comenzamos de lleno con la sesión y las preguntas propias del coaching.

Sin embargo, al avanzar, noté algo extraño en la interacción 🤔. Cuando me metía en los “por qué” de su situación ¿Por qué no lo haces? ¿Por qué no te animas? me di cuenta que costaba generar respuestas clarificadoras. La vi muy cerrada, porque sus respuestas eran “no sé”.

- ¿Y por qué no te programas en la semana para dedicarle tiempo a tu casa?

Mira, no sé.

- ¿Pero te interesa avanzar en ese aspecto?

Mmh - miraba hacia el techo - no sé.

Mi intuición me decía que había gato encerrado. Los “no sé” son entendibles y parte de la vida, pero acá había algo más, pues se estaban repitiendo mucho.

Pasó más rato y seguíamos dándonos vuelta en ese terreno donde no se dejaba mostrar, algo quizás que quería ocultar por vergüenza o falta de confianza natural. Pensé que ella se daba cuenta de esto, pero no y lo comprobé con lo siguiente:

- ¿Te has dado cuenta la cantidad de “no sé” que me has contestado acerca de tu vida?

¡Pum! Esta fue la primera pregunta que le llegó de verdad y tocó una fibra no esperada para ambos. Lo noté porque le cambió el rostro en forma abrupta. Abrió los ojos y se quedó pensativa. Esto de que no sepas nada de ti mismo o al menos no lo quieras revelar, da para reflexionar. 

Silencio un poco incómodo, pero seguí.

- ¿Por qué hay tantos “no sé” en tu vida?

Nuevamente ojos que buscan la respuesta. Sólo me dijo.

Te iba a responder no sé nuevamente, pero ya no quiero repetirlo más - dijo complicada y quizás algo avergonzada. ¡Sin duda ya se había dado cuenta!.

Y aquí vino el fatality (sin quererlo, por supuesto, yo sólo hacía mi labor).

- ¿Y piensas en ti normalmente?

Silencio. 

Suspiro.

Trató de armar alguna frase que no recuerdo. Nuevamente silencio.

- ¿Piensas en ti? - yo no estaba seguro si realmente me había escuchado.

Hizo un ademán como de lanzar otra frase, pero se contuvo. No podía hablar.

Y una lágrima bajó por su mejilla 😮.

Me hiciste llorar - me dijo limpiándose la cara 😢.

Yo dije un par de cosas para distender el ambiente. Luego que no era mi objetivo hacerla llorar, pero finalmente estábamos en la hora y la sesión había terminado. Todavía sin entender qué había pasado por su cabeza, le pregunté si íbamos a seguir. Para mí era obvio que sí, era lo lógico dado lo que había ocurrido. Pero dijo que me respondería por email, que estaba algo enredada.

Nos despedimos y al otro día me llegó su respuesta. Estaba muy agradecida. La sesión hizo que se replanteara mil cosas en su vida, pero que no seguiría, porque tenía que ir a un sicólogo antes para aclarar temas más profundos y que gracias por todo.

Y yo, me quedé con ganas de saber qué había pasado y cómo hubiese podido ayudarla más.

Aprendizajes.

Nunca supe más de ella y bueno, quedémonos con los aprendizajes de esto.

- Pensar en uno: Cuando andamos en piloto automático, en algún momento nos pasa la cuenta. La gente que le dedica tiempo a pensar en sí misma, termina conociéndose másentendiendo los por qué de las cosas, descubriendo sus fortalezas y lo que tiene que mejorar. Logras ver con más claridad el pasado y proyectarte mejor en el futuro. Sabes qué ocurre contigo cuando estás en situaciones nuevas.

Pero si no piensas en ti, comienzan los “no sé”. Hay gente que por cariño le dedica mucho tiempo a pensar en los demás, a agradarles, a que el resto esté bien ¿Y uno? No dejes en abandono a ese que siempre estará contigo: tú mismo. Dale el tiempo y la reflexión que se merece. Si te cuesta, pide ayuda, pero no te tires para el final, porque luego dejas de conectarte con tus propios temas.

- El poder de las preguntas: Una pregunta bien hecha, para la persona y en el momento correcto, puede ser muy poderosa. Es la llave de puertas que estaban auto clausuradas en forma inconsciente. El coaching te da esa posibilidad de descubrirte y es algo que no encuentras en cualquier conversación con amigos.

- Escucha a tu intuición: En la historia de recién, había algo que no me cuadraba. Racionalmente estaba claro de lo que hablaríamos, pero eso difícil de definir, que a veces se siente fuera del cerebro me decía que iba por otro lado. Todos tenemos esa intuición, pero a veces los pensamientos la nublan. Hay momentos que sabemos las cosas al segundo de que pasen, pero solemos darle vueltas y vueltas.

Como siempre, te mando un abrazo y aprovecho de preguntarte:

¿Cuánto y cuándo piensas en ti?

Atte.

Cris Coach


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